
Hoy se discute en Comisión Mixta del parlamento el salario mínimo 2011. Sin duda, este es uno de los debates importantes del año. ¿Por qué? El argumento que típicamente justifica un alza en el sueldo mínimo es que mejora el estándar de vida de los trabajadores con menores recursos y reduce la desigualdad económica. Una segunda ventaja (mucho menos discutida), es que disminuiría la tasa de delincuencia. De hecho, teniendo en cuenta que la mayoría de las personas que cometen delitos además trabajan, investigaciones recientes concluyen que mayores sueldos para los trabajadores de menores ingresos disminuiría mucho más el crimen que un menor desempleo. Asimismo, aumentos del sueldo mínimo incentivan la formalización, con los consiguientes beneficios en pensiones y seguridad social.
El principal argumento en contra de un alza en el sueldo mínimo es que, a partir de un cierto valor, estas alzas generarían desempleo.
Hemos podido apreciar a través de los medios de comunicación que, mientras parlamentarios de la Alianza consideran “suficiente” la actual propuesta de $181,500, parlamentarios concertacionistas la encuentran “mezquina”. Más allá de los calificativos, ¿qué dice la evidencia acerca de los efectos de un alza en el salario mínimo? La pregunta central es si alzas en el sueldo mínimo generan o no desempleo.
Revisemos primero la evidencia internacional. En 1992, el estado de Nueva Jersey (EEUU), decidió elevar el sueldo mínimo. En un estudio muy influyente, los economistas Card y Krueger concluyeron que el aumento en un 20% del sueldo mínimo en New Jersey en 1992 no generó desempleo en los restoranes de comida rápida (un sector que efectivamente paga sueldos mínimos en EEUU). Asimismo, en 1999, el Reino Unido implementó por primera vez un sueldo mínimo. Dos buenos estudios analizaron el efecto de dicha introducción sobre jóvenes y adultos y sobre trabajadores que ganaban sueldo mínimo. Ambos estudios también concluyeron que no hubo efecto negativo sobre el empleo. Aún cuando las realidades de Estados Unidos e Inglaterra no son comparables directamente a la chilena, cabe destacar que, en ambos países, el sueldo mínimo mensual equivalente (ajustado por paridad de poder adquisitivo e inflación) supera los $500.000 en moneda nacional.
Es evidente que un sueldo mínimo excesivamente alto podría generar desempleo. Sin embargo, no existe buena evidencia que dé cuenta de que efectivamente se haya llegado a estos niveles en algún país.
¿Qué dice la evidencia nacional acerca de estas alzas sobre el desempleo? Los resultados son menos concluyentes que la evidencia internacional. Entre 1990 y 1997, el salario mínimo creció aproximadamente 10 puntos porcentuales más que los sueldos promedio. Existe un relativo consenso[1] que dichos aumentos no generaron pérdida de de empleos. Sin embargo, entre 1997 y 2000, el sueldo mínimo aumentó más de un 10% por año, alcanzando en este último su nivel más alto (ajustando por inflación) desde su creación en 1937. El economista David Bravo notó que un aumento del sueldo mínimo del 14% estuvo asociado a una caída del empleo juvenil (18 a 24 años) de un 10%. Dicho efecto negativo habría sido notablemente menor si se consideraba a la población en general.
La conclusión para nuestra coyuntura no es obvia. Así como la evidencia internacional apuntaría a que no habría efectos de un alza en el sueldo mínimo sobre el desempleo, la evidencia para Chile podría indicar que dicho efecto sí ha existido en nuestro país para los trabajadores jóvenes. Si bien este es un tema con el cual deberíamos proceder con extrema prudencia, una consecuencia es que se podría aumentar en forma importante el salario mínimo para los trabajadores mayores de 24 años y en forma mucho menos agresiva y conservadora para aquellos entre 18 y 24 años.
No puedo dejar de mencionar la necesidad de contar con mejores datos y estudios que nos permitan dilucidar el efecto sobre el desempleo en Chile. En un tema tan crucial como éste, deberíamos ir más allá de las creencias. Si queremos un país más igualitario, debemos acortar las brechas sobre la base de evidencia, soluciones creativas y discusiones generosas que vayan más allá de las trincheras ideológicas.
Finalmente, me gustaría dejar un tema planteado. No me deja de llamar la atención que la evidencia para Chile v/s la internacional acerca del efecto del sueldo mínimo sobre el desempleo sea discordante. La explicación que da cuenta de que la introducción de un elevado sueldo mínimo en el Reino Unido (sobre los $500 mil mensuales) no haya generado desempleo es que las utilidades de las empresas que lo pagaban disminuyeron. ¿Existe esta voluntad en nuestro país? Los que ganamos más dinero, ¿estamos dispuestos a pagar mejor a las personas que dependen de nosotros a costa de nuestro estándar de vida? ¿Cuán mínimo es nuestro mínimo?
Fuente: Kenzo Asahi post.cl